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Economía

alguna ladera y, echando la tierra por lo alto sobre maderos, hacen un fuego humeante contra la tierra, en el lado más alto». No «provocaron casas para sí», dice, «hasta que la tierra, por la bendición del Señor, produjo pan para alimentarlos», y la cosecha del primer año fue tan escasa que «se vieron obligados a cortar el pan muy delgado durante una larga temporada».

El secretario de la Provincia de Nuevos Países Bajos, escribiendo en holandés en 1650, para información de aquellos que deseaban adquirir tierras allí, señala más particularmente que «aquellos en Nuevos Países Bajos, y especialmente en Nueva Inglaterra, que no tienen medios para construir casas de labranza al principio según sus deseos, cavan un foso cuadrado en la tierra, a modo de sótano, de seis o siete pies de profundidad, tan largo y tan ancho como les parece oportuno, revisten la tierra del interior con madera alrededor de toda la pared, y forran la madera con la corteza de los árboles u otra cosa para evitar el desmoronamiento de la tierra; entablan este sótano con tablones y lo frísean por encima para hacer un techo, levantan un tejado de vigas bien alto y cubren las vigas con corteza o tepes verdes, de modo que pueden vivir secos y abrigados en estas casas con sus familias enteras durante dos, tres y cuatro años, entendiéndose que se hacen tabiques en el interior de esos sótano que se adaptan al tamaño de la familia».

Los hombres acaudalados y principales de Nueva Inglaterra, al principio de las colonias, comenzaron sus primeras viviendas de esta manera por dos razones: primero, para no perder tiempo en construir y no carecer de alimentos en la siguiente estación; segundo, para no desanimar a la gente pobre y trabajadora que habían traído en gran número de la Patria. En el transcurso de tres o

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