vara o más de ancho, alrededor de las orillas, creada por este calor reflejado. Asimismo, como he dicho, las burbujas mismas dentro del hielo actúan como lupas para derretir el hielo de abajo.
Los fenómenos del año ocurren cada día en un estanque a pequeña escala. Todas las mañanas, por lo general, el agua poco profunda se calienta con mayor rapidez que la profunda, aunque al fin y al cabo tal vez no llegue a alcanzar la misma temperatura, y todas las tardes se enfría con mayor rapidez hasta la mañana. El día es un epítome del año. La noche es el invierno, la mañana y la tarde son la primavera y el otoño, y el mediodía es el verano. El crujido y el estruendo del hielo indican un cambio de temperatura. Una mañana apacible tras una noche fría, el 24 de febrero de 1850, habiendo ido al estanque de Flint a pasar el día, noté con sorpresa que, al golpear el hielo con la cabeza de mi hacha, este resonaba como un gong a lo largo de muchas varas a la redonda, o como si hubiera golpeado un parche de tambor tensado. * El estanque comenzó a retumbar una hora después de la salida del sol, al sentir la influencia de sus rayos inclinados sobre él desde detrás de las colinas; se estiró y bostezó como un hombre que se despierta, con un estrépito cada vez mayor que se mantuvo durante tres o cuatro horas. * Se echó una corta siesta al mediodía y volvió a retumbar hacia el anochecer, a medida que el sol iba retirando su influencia. * Con el estado atmosférico adecuado, un estanque dispara su cañonazo vespertino con gran regularidad. Pero en mitad del día, al estar lleno de grietas y ser el aire también menos elástico, había perdido por completo su resonancia, y probablemente los peces y las ratas almizcladas no habrían podido ser aturdidos entonces con un golpe sobre él. Los pescadores dicen que el «trueno del estanque» asusta a los peces e