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Economía

Prefiero sentarme sobre una calabaza y tenerla toda para mí antes que ir apretado sobre un cojín de terciopelo. Prefiero viajar por la tierra en una carreta de bueyes, con aire libre circulando, antes que ir al cielo en el vagón de lujo de un tren de excursión y respirar malaria durante todo el

La misma sencillez y desnudez de la vida del hombre en las edades primitivas suponen esta ventaja, al menos, de que lo dejaban todavía como un mero transeúnte en la naturaleza. Cuando se refrescaba con la comida y el sueño, contemplaba de nuevo su viaje. Moraba, por decirlo así, en una tienda de campaña en este mundo, y ya fuera surcando los valles, o cruzando las llanuras, o escalando las cumbres de las montañas.

¡Mas he aquí que los hombres se han convertido en las herramientas de sus herramientas! El hombre que antaño cosechaba los frutos por sí mismo cuando tenía hambre se ha vuelto granjero; y el que se guarecía bajo un árbol, amo de casa. Ya no acampamos como por una noche, sino que nos hemos asentado en la tierra y hemos olvidado el cielo. Hemos adoptado el cristianismo meramente como un método mejorado de agricultura. Hemos construido para este mundo una mansión familiar, y para el siguiente un panteón familiar.

Las mejores obras de arte son la expresión de la lucha del hombre por liberarse de esta condición, pero el efecto de nuestro arte es meramente hacer que este estado bajo sea cómodo y que se olvide aquel estado superior. En realidad no hay lugar en esta aldea para que una obra de arte bello, si alguna hubiera llegado hasta nosotros, se yerga, pues nuestras vidas, nuestras casas y calles no le proporcionan un pedestal adecuado. * No hay un clavo donde colgar un cuadro, ni una repisa para recibir el

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