Todo el talud, que tiene entre veinte y cuarenta pies de altura, queda a veces cubierto por una masa de este tipo de follaje, o ruptura arenosa, a lo largo de un cuarto de milla en uno o en ambos lados, producto de un solo día de primavera. Lo que hace que este follaje de arena sea notable es su repentino surgimiento a la existencia. Cuando veo por un lado el talud inerte —pues el sol actúa primero en una vertiente— y por el otro este follaje exuberante, creación de una hora, me siento impresionado como si en un sentido peculiar me encontrara en el laboratorio del Artista que hizo el mundo y me hizo a mí, como si hubiera llegado al lugar donde aún sigue trabajando, divirtiéndose en este talud y, con exceso de energía, esparciendo por ahí sus frescos diseños. Siento como si estuviera más cerca de las entrañas del globo, pues este desborde arenoso es una masa foliácea semejante a las entrañas del cuerpo animal. Uno encuentra así, en las arenas mismas, una anticipación de la hoja vegetal. No es de extrañar que la tierra se exprese exteriormente en hojas, tan laboriosamente que lleva la idea en su interior. Los átomos ya han aprendido esta ley y están preñados de ella. La hoja colgante ve aquí su prototipo. Internamente, ya sea en el globo o en el cuerpo animal, es un lóbulo húmedo y espeso (palabra especialmente aplicable al hígado y a los pulmones y a las hojas de grasa; γεἱβω, labor, lapsus, fluir o deslizarse hacia abajo, un decaimiento; λοβὁς, globus, lóbulo, globo; también lap, flap y muchas otras palabras); externamente, una hoja seca y delgada, tal como la f y la v son una b presionada y seca. Los radicales de lóbulo son lb, la masa blanda de la b (de un solo lóbulo, o B, de doble lóbulo), con la líquida l detrás que la empuja hacia adelante. En globo, glb, la gutural g añade al significado la capacidad de la garganta. Las plumas y las alas de las aves son hojas aún más secas y delgadas. Así también, se pasa de la larva informe en la tierra a la mariposa aérea y aleteante. El globo terráqueo mismo se trasciende y se traduce continuamente, y adquiere alas en su órbita. Incluso el hielo comienza con delicadas hojas de cristal, como si hubiera fluido en moldes que las frondas de las plantas acuáticas han impreso en el espejo acuoso. El árbol entero no es sino una sola hoja, y los ríos son hojas aún más vastas cuya pulpa es
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Primavera
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