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Visitantes

cortés y rebuscada para no volver a molestarle jamás. Pienso que nunca volveré a visitar esos lugares. Me enorgullecería tener como lema de mi cabaña aquellos versos de Spenser que uno de mis visitantes inscribió en una hoja de nogal amarillo a modo de tarjeta:⁠—

“Arrivèd there, the little house they fill, Ne looke for entertainment where none was; Rest is their feast, and all things at their will: The noblest mind the best contentment has.”

Cuando Winslow, que después sería gobernador de la Colonia de Plymouth, fue con un compañero a una visita de cortesía a Massasoit a pie a través de los bosques, y llegó cansado y hambriento a su cabaña, fueron bien recibidos por el rey, pero no se habló de comer en todo ese día. Cuando llegó la noche, para citar sus propias palabras: «Nos acostó en la cama con él y con su esposa, ellos en un extremo y nosotros en el otro, siendo aquello solo tablones colocados a un pie del suelo y una estera delgada sobre ellos. Otros dos de sus principales hombres, por falta de espacio, se apretaron junto a nosotros y encima de nosotros; de modo que estábamos más cansados de nuestro alojamiento que de nuestro viaje».

A la una del día siguiente, Massasoit «trajo dos pescados que había flechado», de un tamaño aproximado de tres veces el de una dorada.

«Habiéndolos hervido, éramos al menos cuarenta los que esperábamos nuestra parte de ellos; la mayoría comió. Esta fue nuestra única comida en dos noches y un día; y de no haber comprado uno de nosotros una perdiz, habríamos emprendido nuestro viaje en ayunas».

Temiendo que se sintieran mareados por falta de comida y también de sueño, debido al «canto bárbaro de los salvajes (pues suelen cantarse a sí mismos para dormirse)», y que pudieran llegar a casa mientras aún tuvieran fuerzas para viajar, partieron.

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