un árbol significaba las veces que habían acampado.
El hombre no fue hecho tan fornido y de miembros tan robustos como para no tener que buscar la manera de estrechar su mundo y amurallar un espacio a su medida.
Al principio estaba desnudo y a la intemperie; pero aunque esto era bastante agradable con un tiempo apacible y cálido, a la luz del día, la estación de las lluvias y el invierno, por no hablar del sol tórrido, tal vez habrían truncado su linaje en el germen si no se hubiera dado prisa en abrigarse con el cobijo de una casa.
Adán y Eva, según la fábula, vistieron la enramada antes que ninguna otra ropa. El hombre necesitaba un hogar, un lugar de calidez o comodidad; primero de calidez, luego la calidez de los afectos.
Podemos imaginar un tiempo en que, en la infancia del género humano, algún mortal emprendedor se arrastró hasta la cavidad