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Economía

o me saque de una zanja si alguna vez caigo en ella. Puedo conseguirles un perro Terranova que haga otro tanto. La filantropía no es el amor al prójimo en su sentido más amplio. Howard fue sin duda un hombre sumamente bondadoso y digno a su manera, y ya tiene su recompensa; pero, comparativamente hablando, ¿qué son cien Howards para nosotros, si su filantropía no nos ayuda en nuestro mejor estado, cuando somos más dignos de ser ayudados? Nunca he oído hablar de una reunión filantrópica en la que se propusiera sinceramente hacerme algún bien a mí, o a los de mi calaña.

Los jesuitas se quedaron bastante desconcertados ante aquellos indios que, al ser quemados en la hoguera, sugerían nuevos modos de tortura a sus verdugos. Al ser superiores al sufrimiento físico, ocurría a veces que eran superiores a cualquier consuelo que los misioneros pudieran ofrecer; y la ley de tratar a los demás como queréis que os traten caía con menor persuasión en los oídos de aquellos que, por su parte, no se preocupaban por cómo los trataban, que amaban a sus enemigos a su manera, y estuvieron muy cerca de perdonarles libremente todo cuanto les hacían.

Asegúrate de dar a los pobres la ayuda que más necesitan, aunque sea tu ejemplo el que los deje muy atrás.

Si das dinero, entrégate tú mismo con él, y no te limites simplemente a abandonárselo.

A veces cometemos curiosos errores. A menudo, el pobre no está tan frío y hambriento como sucio, andrajoso y grosero. Se debe en parte a su gusto, y no meramente a su desgracia. Si le das dinero, tal vez compre más harapos con él.

Solía compadecerme de los torpes jornaleros irlandeses que cortaban hielo en el estanque, con ropas tan humildes y destartaladas, mientras yo temblaba con mis prendas más aseadas y algo más a

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