hecho peor; pero desearía, ya que sois hermanos míos, que hubierais podido emplear vuestro tiempo en algo mejor que cavando en este lodo.
Antes de terminar mi casa, deseando ganar diez o doce dólares mediante algún método honesto y agradable para hacer frente a mis gastos extraordinarios, sembré unas dos acres y media de suelo ligero y arenoso cerca de ella, principalmente con judías, pero también una pequeña parte con patatas, maíz, guisantes y nabos.
Todo el terreno tiene once acres, en su mayor parte poblados de pinos y nogales americanos, y había sido vendido la temporada anterior por ocho dólares y ocho centavos el acre.
Un agricultor dijo que «no servía para nada más que para criar ardillas chillonas».
No eché abono de ninguna clase en esta tierra, pues no era el propietario, sino un simple squatter, y no esperaba volver a cultivar tanto, y ni siquiera llegué a carpirla toda una vez.