ha sido convertida gradualmente en la apariencia de su sepulcro bien curado—oída tal vez roer para salir ahora durante años por la asombrada familia del hombre, mientras se sentaba alrededor de la mesa festiva—, puede surgir inesperadamente de en medio del mobiliario más trivial y manido de la sociedad, ¡para disfrutar por fin de su perfecta vida
No digo que John o Jonathan vayan a comprender todo esto; pero tal es el carácter de ese mañana que el mero transcurso del tiempo jamás podrá hacer que amanezca.
La luz que nos ciega es oscuridad para nosotros.
Solo amanece el día al cual estamos despiertos. Hay más día por amanecer. El sol no es más que una estrella matutina.