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Inauguración

por pulgada cuadrada. También hay ya dentro del hielo burbujas alargadas, estrechas y perpendiculares de una media pulgada de largo, conos afilados con el vértice hacia arriba; o con mayor frecuencia, si el hielo es muy reciente, diminutas burbujas esféricas una directamente encima de otra, como un collar de cuentas. Pero estas del interior del hielo no son tan numerosas ni tan evidentes como las de abajo. A veces solía arrojar piedras para probar la resistencia del hielo, y las que lo rompían arrastraban aire consigo, el cual formaba burbujas blancas, muy grandes y visibles, por debajo. Un día, al volver al mismo lugar cuarentaارين horas después, descubrí que aquellas grandes burbujas seguían intactas, aunque se había formado una pulgada más de hielo, como podía ver claramente por la junta en el borde de un bloque. Pero como los últimos dos días habían sido muy calurosos, semejantes a un veranillo de San Martín, el hielo ya no era transparente —dejando ver el verde oscuro del agua y el fondo—, sino opaco y blancuzco o gris, y aunque tenía el doble de espesor apenas era más resistente que antes, pues las burbujas de aire se habían dilatado enormemente con aquel calor, uniéndose entre sí y perdiendo su regularidad; ya no estaban una directamente sobre otra, sino a menudo como monedas plateadas vertidas de un saco, solapándose unas con otras, o en finas escamas, como si ocuparan ligeras hendiduras. La belleza del hielo se había desvanecido y ya era demasiado tarde para estudiar el fondo. Con la curiosidad de saber qué posición ocupaban mis grandes burbujas respecto al hielo nuevo, extraje un bloque que contenía una de tamaño mediano y le di la vuelta. El hielo nuevo se había formado alrededor y por debajo de la burbuja, de modo que esta quedó atrapada entre ambas capas de hielo. Estaba por completo en el hielo inferior, pero muy pegada al superior, y era aplanada, o tal vez ligeramente lenticular, con un borde redondeado, de un cuarto de pulgada de profundidad por cuatro pulgadas de diámetro; y me sorprendió descubrir que, justo debajo de la

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