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Conclusión

Uno se apresura a ir al sur de África para perseguir a la jirafa; pero seguramente esa no es la presa que persigue en realidad. ¿Durante cuánto tiempo, pregunto, cazaría un hombre jirafas si pudiera? Las agachadizas y las chochas perdidas también pueden proporcionar una caza rara; pero confío en que sería una presa más noble pegarse un tiro a uno mismo.⁠—

“Dirige tu ojo hacia tu propio interior, y hallarás mil regiones en tu mente aún sin descubrir. Recórrelas y sé experto en cosmografía del hogar.”

¿Qué representa África?, ¿qué representa Occidente? ¿No está acaso en blanco el interior de nuestro propio mapa?, negro aunque pueda resultar, como la costa, al ser descubierto. ¿Es la fuente del Nilo, o del Níger, o del Misisipi, o un paso del Noroeste alrededor de este continente lo que pretendemos hallar? ¿Son estos los problemas que más importan a la humanidad? ¿Es Franklin el único hombre extraviado, para que su esposa se muestre tan empeñada en encontrarlo? ¿Sabe el señor Grinnell dónde está él mismo? Sé más bien el Mungo Park, el Lewis y Clark y el Frobisher de tus propios arroyos y océanos; explora tus propias latitudes elevadas —con cargamentos de carnes en conserva para sustentarte, si fueran necesarios—, y amontona las latas vacías hasta el cielo como señal. ¿Acaso se inventaron las carnes en conserva meramente para conservar la carne? No, sé un Colón de continentes y mundos enteros dentro de ti, abriendo nuevos cauces, no al comercio, sino al pensamiento. Cada hombre es el señor de un reino junto al cual el imperio terrenal del Zar no es más que un estado insignificante, un montículo dejado por el hielo. Sin embargo, algunos pueden ser patriotas sin tener respeto por sí mismos, y sacrifican lo mayor a lo menor. Aman la tierra que cavará sus

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