Codal
nydus/With the Empress Dowager of ChinaPublic
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Introductorio

Cualquier clase de comentario será vista como una violación de la hospitalidad. No tengo absolutamente nada que ganar si suprimo cualquier hecho desagradable que haya podido conocer sobre Su Majestad. Si estuviera dispuesta a sacrificar la verdad para complacer a mis amigos chinos, esto no me serviría de nada, pues si mi relato sobre Su Majestad fuera interpretado por ellos como una defensa de esta, se me consideraría de lo más presumida y se agravaría la enormidad de mi ofensa. De este modo, me encuentro entre dos fuegos. Quienes lean mi relato pueden imaginar que estoy intentando justificar a Su Majestad y ganarme así su favor; y si los chinos hacen esta interpretación, mi indiscreción se convertirá en un delito. Sabiendo todo esto, y con el recuerdo de la encantadora consideración que recibí en la Corte china, siento, sin embargo, que es mi deber publicar una narración sencilla y veraz de mis experiencias, y espero que se me perdone por quebrantar de este modo las convenciones chinas.

La rebelión de los bóxers era un tema de conversación frecuente en Palacio y escuché hablar mucho de ella a las Damas de la Corte. No se consideraba en absoluto indiscreto hacer preguntas sobre este asunto, y no dudé en informarme preguntando sobre las cosas que deseaba saber.

Si es cierto, como dicen los filósofos, que «el estudio propio de la humanidad es el hombre en su propio entorno», tuve la oportunidad de estudiar a Su Majestad según los principios correctos. Mi relato sobre ella debería, por tanto, tener cierto valor, pues soy la única europea que ha tenido alguna vez la oportunidad de estudiar a esta mujer notable en su propio entorno, o de contemplar los hechos de su vida desde el punto de vista de su propio círculo.

En esta sencilla relación de lo que vi de las costumbres, ritos religiosos y ceremonias, también he preferido basarme en mi propia interpretación

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