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nydus/With the Empress Dowager of ChinaPublic
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IX. El cumpleaños del emperador

colocaron ante la joven emperatriz, las princesas y las damas, y nos sirvieron refrigerios. Los dulces y las frutas en China se sirven entre las comidas regulares. Los dulces de hoy eran «comida de cumpleaños» y todos llevaban inscrito algún carácter que significaba «Longevidad», «Buena Suerte», «Felicidad», «Paz», etc. Había pirámides de las deliciosas frutas escarchadas que a los chinos se les da tan bien hacer; macedonias de frutas extrañas, pastas de nueces, cremas de almendras y todas las frutas frescas de temporada. Con este ágape preliminar se sirvieron también algunos deliciosos vinos chinos.

Poco después de que terminara el banquete de dulces, nos sirvieron en el patio del Teatro, esta vez la comida formal.

Era una mesa inmensa a la que nos sentamos en el cumpleaños del Emperador. Había tantas Princesas, Duquesas y Damas de alta alcurnia venidas de lejos, que nuestro número habitual se multiplicó por más de cuatro.

El banquete fue alegre. Los chinos son muy ingeniosos y alegres, y aunque no pude entender todas las chispeantes muestras de ingenio, ¡su alegría era contagiosa! Cada una me daba a probar las delicias especiales que le gustaban, y cada una parecía competir con la otra por intentar que la “stranger” [extranjera] se sintiera a gusto.

Algunas de las Damas bebieron champán en mi honor y levantaron sus copas hacia mí tal como habían visto hacerlo a los extranjeros.

Cuando los mayores terminaron de comer, los jóvenes se sentaron. Eran los hijos de las Princesas y los Nobles que habían sido invitados a unirse a sus padres para estas festividades en el Palacio. A ningún niño o niña menor de dieciséis años se le permite sentarse con sus mayores en una cena ceremonial en el Palacio.

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