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nydus/With the Empress Dowager of ChinaPublic
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XXIV. El Palacio de Invierno

puerta del Palacio frente a los cuarteles de la Bandera Manchú, al pie de la Colina del Carbón.

Nuestras sillas, por arreglo especial, pudieron entrar al recinto propiamente dicho del Palacio de Invierno; pero aun después de cruzar las puertas exteriores, uno serpentea entre muros altos, a través de portones macizos y pesadas puertas de madera tachonadas de enormes clavos de hierro y bolas ornamentales de cobre.

Contra la alta muralla a ambos lados de este acceso, se habían construido cobertizos de madera como dormitorios para los guardias y los soldados.

Cada cobertizo tenía un frente de celosía, con papel pegado sobre los intersticios. Dentro había una plataforma cementada, que los chinos del norte utilizan como camas. Estas tienen un lugar debajo para hacer fuego, pues se mantienen calientes por la noche durmiendo sobre camas calientes y usan muy poco abrigo.

Justo más allá de la última de estas casetas de vigilancia, nuestras oficiales «sillas verdes» fueron bajadas entre dos muros altos, con puertas amenazantes frente a nosotros. Aquí tomamos las sillas rojas de Palacio que nos estaban aguardando. Fuimos transportados velozmente a través de otras puertas más y más allá de un auténtico laberinto de muros. Los patios estaban todos pavimentados con grandes losas de mármol blanco, y rodeados por altos muros con pesadas puertas. Finalmente llegamos a un patio encantador, donde, de pie bajo las ramas colgantes de un hermoso cedro, encontramos a la joven emperatriz y a las princesas, en pleno traje de Corte, que ya aguardaban la llegada de Su Majestad. Era un grupo hermoso el que estaba allí de pie, ataviadas con sus espléndidos trajes de Corte, con la luz del sol brillando sobre las coronas enjoyadas de sus gorros de piel, y dando un toque natural a las brillantes

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