tenga derecho, por su posición oficial, a enviar algo, lo hace. Los edictos del Trono para evitarlo seguirán siendo tan ineficaces como aquellos referentes a la atadura de los pies de las mujeres chinas (cuya abolición Su Majestad ha estado «recomendando» en edictos durante años), pues se ha convertido tan profundamente en una parte de la vida china que es casi indispensable. El intercambio de regalos en China es una de esas «leyes no escritas» cuya tiranía es más difícil de romper. Aunque el sistema de entrega de regalos supone una gran carga para los funcionarios, así como para sus subordinados, en este caso el cambio debe venir del pueblo.
Como fui reclusa del Palacio durante tanto tiempo, por supuesto que me tocó mi parte de regalos de la Emperatriz Viuda.
En cada festividad era recordada, así como las Princesas y las Damas de la Corte, y cuando se enviaban obsequios a las damas de la Legación, ella me enviaba otros similares.
Muchos de los regalos que me hacía demostraban una verdadera consideración por mi comodidad y revelaban mucha previsión.