Su Majestad se mostró sumamente indignada al enterarse de que lo había hecho yo mismo. Dijo que debería haber hecho que los eunucos «estiraran a cuatro o cinco», hasta que aprendieran a hacer uno como Dios manda. Pero no tenía suficiente lienzo para tales experimentos, y no pude conseguir más en China.
Table of Contents
XXV. Pekín—Comienzo del retrato para San Luis
227