alimentar a los gusanos de seda) por parte de la Emperatriz, son otros toques de la Naturaleza que muestran cuán cerca están los chinos del corazón de las cosas. Uno de los cargos honorarios que se considera una gran muestra de favor imperial, y que las damas más encumbradas del país reciben con reverente gratitud, es ser nombrada “Guardiana de los Capullos”; pues la industria de la seda es una de las grandes fuentes de la prosperidad nacional en China. Estas damas de alta alcurnia, guardianas de los capullos, van en peregrinación anual a los olivares de morera, donde prosperan los capullos, para ofrecer sacrificios y oraciones por la salud y el crecimiento del capullo. Estando tan cerca de la Naturaleza, los chinos son, por naturaleza, un pueblo pastoril, una raza de agricultores; y la agricultura, al ser honrada de este modo por las Personas Sagradas de Sus Majestades, se convierte en un noble ideal. El trabajo, que el Emperador realiza públicamente, pierde toda mácula y se transforma en una Inspiración.
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Ritos religiosos en China
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