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nydus/With the Empress Dowager of ChinaPublic
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XXIII. La ansiedad de Su Majestad—Su cumpleaños

guerra entre Japón y Rusia. Esto, entonces, debía de ser lo que pesaba sobre la mente de la emperatriz viuda.

Pocos días después le entregaron un telegrama en el Salón del Trono mientras posaba, el cual pareció alterarla en gran manera.

Era de Kwang Hsi e informaba sobre los inútiles intentos de las autoridades para sofocar una grave rebelión allí. Así pues, había problemas tanto internos como externos que la preocupaban.

Parecía tomarse muy a pecho estos problemas de Estado; y era conmovedor ver su inquietud, que apenas se esforzaba por ocultar cuando se encontraba rodeada únicamente por las Damas.

El Emperador, por el contrario, conservó su habitual aspecto exterior de calma y, si estaba devorado por la ansiedad, no mostraba indicios de ello.

Esto pudo deberse a que se había entrenado para ocultar sus sentimientos. Sea como fuere, su rostro siempre conservaba esa sonrisa enigmática agazapada en las comisuras de los labios. Me pareció, sin embargo, que sus ojos se veían más resignados y tristes que de costumbre.

La fecha del cumpleaños de la Emperatriz Viuda (16 de noviembre) se acercaba y los preparativos para celebrarlo habían comenzado. Ella estaba decidida a mantener esta celebración muy sencilla. Emitió decretos prohibiendo a los altos funcionarios y virreyes enviar los regalos extravagantes que siempre llegan a raudales en la celebración del cumpleaños de cualquier persona de su edad en China. Recomendó una gran economía en los gastos para la celebración, diciendo que en este momento de angustia nacional, cuando la indemnización a los extranjeros aún no se había pagado, sería inadecuado e indigno hacer un gran gasto por su cumpleaños. La celebración de un cumpleaños en China es un gran acontecimiento, casi una ceremonia religiosa, y es observada con gran júbilo por todas las

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