Algunos días de invierno en el palacio
El gran retrato oficial de San Luis avanzaba. Yo podía lograr mucho más ahora que tenía un lugar donde podía trabajar sin interrupciones y estudiar tranquilamente el cuadro cuando no estaba trabajando.
Su Majestad vino, con su séquito habitual, a posar, pero no a horas fijas, y a menudo cuando no la esperaba. Se la veía cada vez más preocupada por estos días; pero venía a posar siempre que era necesario, y era muy meticulosa con todos los detalles del retrato.
A menudo hacía que le cambiaran las joyas y los adornos, y su manto de perlas fue rehecho, tras verlo en el primer boceto, ya que no le gustaba su forma.
El trono, sobre el que había surgido una