En palacio se la llama con el mismo título que a la primera esposa, una palabra manchú que significa «Ama». Es verdad que no puede vestir el amarillo imperial, pero viste el naranja imperial, que ninguna otra dama de la corte puede llevar.
Estas esposas secundarias no son tomadas por alguna cualidad física de entre las masas; no están en el Palacio como resultado de un capricho del Emperador. Provienen de las familias más altas del país. Por lo general, son elegidas por la madre del Emperador, si esta vive, con tanto cuidado como la primera esposa, y su posición es inferior, solo desde un punto de vista oficial, a la de la Emperatriz. Incluso puede llegar a ser Emperatriz ella misma a la muerte de la primera esposa y de aquellas que la preceden.
El Emperador de China no tiene «harén», pero puede tener tantas esposas como desee. Sus esposas nunca viven juntas en la promiscuidad de un harén, donde se pierde toda individualidad. Cada esposa tiene su propia residencia y su propia posición, y no depende de sus encantos físicos para mantenerse en dicha posición, ni más ni menos que la primera esposa.
- De ser madre de hijos, puede ascender por encima de las demás que no los tengan, exceptuando siempre a la primera esposa;
- e incluso si no tuviera hijos, siempre conserva su residencia independiente y se la considera miembro de la familia.
El Emperador Kwang-Hsu tiene dos esposas, ambas designadas con el mismo título en el Palacio. En este relato de mis experiencias solo aludo a la primera esposa, porque resultaría confuso hablar de dos Emperatrices cuando también hay una Emperatriz Viuda, y también porque la primera esposa, en este caso, tiene un carácter mucho más fuerte y una personalidad más interesante.