porque estas funciones de Estado no eran de su agrado. A Su Majestad le habría gustado más que él cumpliera con su parte en el entretenimiento de los Representantes Extranjeros y tuviera mayor presencia (en évidence). Aunque nunca perdió los estribos ni se mostró desagradable en tales ocasiones, y si bien parecía desear cumplir con su deber, se le veía deseoso de que terminaran. Ya fuera por timidez o por aversión a estas funciones, no sabría decirlo.
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VIII. Su Majestad el Emperador Kwang-Hsu
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