El interior del Salón de Audiencias, en el Palacio de Verano, no es de ningún modo despojado o austero. Está amueblado al mismo estilo que las salas del trono, con espléndidos adornos, objetos curiosos, mesitas de té y sillas, y, como curioso anacronismo, ¡hay aquí tres pianos!
Las paredes están decoradas con rollos ornamentales, así como con otros que llevan algún carácter gigantesco trazado por la mano de un emperador o algún fragmento condensado de la filosofía de los sabios. Uno de estos rollos contiene una amonestación para que el emperador recuerde que «es responsable ante el Cielo de la felicidad y la prosperidad de su pueblo».
Hay una gran tarima en el centro del salón, sobre la cual se levanta el Trono, con su mesa, detrás de la cual se encuentra el biombo de tres, cinco o siete hojas.
La tarima antigua era más baja que las que se usan ahora, y el Trono antiguo, con su tamaño espacioso y sus cojines, se parecía más a un diván que el Trono moderno.
Esto parece indicar que la administración de justicia por parte del Emperador era en la antigüedad menos formal y más patriarcal que hoy. En tiempos pasados, el Emperador podía recostarse en su Trono a su aire al recibir a sus Ministros, y estos podían acercarse más a la Sagrada Persona, ya que la tarima no era ni tan grande ni tan alta como la que se usa hoy.
Los jefes de departamento y los príncipes con cargos oficiales honorarios tienen Audiencias ciertos días del mes para informar sobre los asuntos de sus Juntas o para presentar sus respects a Su Majestad. Todos los días Sus Majestades celebran Audiencia y reciben al Primer Ministro y al Gran Secretario, y hay frecuentes reuniones del Gran Consejo.