La joven Emperatriz ocupó el lugar a la izquierda de este asiento vacante, y me tuvo a su izquierda. Cuando hubimos terminado la cena, en la cual la joven Emperatriz y las Damas fueron sumamente consideradas conmigo, pareciendo esforzarse por hacerme sentir cómoda, fuimos a despedirnos de la Emperatriz Viuda. Una vez hecho esto, salimos del Salón del Trono, dimos nuestros adioses a la joven Emperatriz y a las Princesas, y abandonamos el recinto imperial rumbo al Palacio del Padre del Emperador, que Su Majestad había reservado para el uso de las Damas Yu-Keng y mío mientras yo trabajaba en el retrato.
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I. Mi presentación y primer día en la corte china
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