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nydus/With the Empress Dowager of ChinaPublic
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VI. Continuación del Retrato—Los perros de Su Majestad

Continuación del retrato⁠—Los perros de Su Majestad

Tenía sesiones matutinas diarias con Su Majestad para el retrato, pero siempre rodeada por toda la Corte, con eunucos que iban y venían.

Las sesiones eran lo suficientemente largas, pues pasaba una hora por la mañana y media hora por la tarde con Su Majestad, pero ella no esperaba que trabajara excepto cuandoposaba, y esto no bastaba para avanzar mucho en el cuadro, ya que había una gran cantidad de cosas que podría haber hecho en otros momentos.

Aunque había mucho ir y venir en la Sala del Trono, era una gran ventaja trabajar en el propio entorno de Su Majestad, rodeada de sus muebles, flores y frutas favoritos. Esto era cierta compensación; pero vi que, si Su Majestad insistía en que descansara cuando ella lo hacía —si se me permitía trabajar únicamente en la Sala del Trono y solo cuando ella posaba—, el trabajo no podría marchar como debía.

Posar para su retrato parecía ser visto por la emperatriz viuda casi como una diversión, como un momento para la conversación y el descanso. Me hizo muchas preguntas mientras posaba, y sentí que me estaba estudiando tan de cerca como yo la estudiaba a ella durante ese tiempo.

Mi interés en la personalidad de esta maravillosa mujer aumentaba cada día. Me encantaba observar la extrema movilidad de su rostro cuando estaba relajada y no adoptaba su expresión oficial, ni su postura búdica. Su voz era sumamente musical, sin rastro alguno de edad en ella. Su dicción era clara, y me encantaba oírla hablar. Aunque comprendía muy

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