a Su Majestad durante una larga enfermedad, hace unos veinticinco años, y le salvó la vida dándole de beber leche materna. Su Majestad, que nunca olvida un favor, siempre ha mantenido a esta mujer en Palacio. Al ser china, tenía los pies vendados. Su Majestad, que no puede soportar ni verlos, hizo que le desvendasen los pies y los tratasen con esmero, hasta que ahora puede caminar cómodamente. Su Majestad ha educado al hijo, que era un bebé en la época de su enfermedad y de cuyo alimento natural participó. Este joven ya es secretario en un buen yamén (oficina gubernamental).
Ninguna dama china de posición se viste jamás ni se peina por sí misma, y por lo general cuenta con tres o cuatro Doncellas personales.
Estas son, en muchos casos, compradas directamente a sus padres y podrían considerarse verdaderas esclavas; pero sus amas las tratan con gran consideración e incluso amistad, y en la mayoría de los casos tienen un destino feliz.
Como estas doncellas son compradas cuando ellas y sus amas son niñas, crecen juntas y, aunque la doncella nunca olvida el respeto que le debe a su ama, se encuentran en un pie de mucha mayor amistad del que jamás podrían estar el ama y la criada en Europa en casos semejantes.