No mucho después de que Cortés se casara con Catalina, y conjuntamente con su cuñado, recibió una encomienda de indios de Manicarao. Como bravo caballero, puso la mejor cara posible ante lo inevitable y juró que estaba tan contento con su esposa como si hubiera sido una duquesa.23
Velázquez fue padrino de un hijo que tuvieron y, desde entonces, se dirigió a Cortés con el término de confianza compadre,24 invistiéndolo después con la vara de alcalde en Santiago de Cuba.25
Por un tiempo, sin embargo, permaneció en Baracoa, donde ocurrieron los sucesos precedentes, y además de la minería fue uno de los primeros en toda la isla en dedicarse a la ganadería.
Así, mediante la diligencia y las inversiones acertadas, pudo salir de la pobreza y del desenfreno, y prepararse para abrazar la dorada oportunidad que la fortuna estaba a punto de ofrecerle.
La suave nieve blanca que cae suavemente sobre la cima de la montaña se convierte, mediante deshielos y congelaciones alternados, en glaciares duros y ásperos.