Aun así, ¿podrían seres totalmente terrestres vivir sin mujeres, montar ciervos gigantescos y domar los relámpagos? * Cacama pensaba que debían ser escuchados. El honor nacional lo exigía; además, negarse implicaba miedo. * Cuitlahuatzin veía en la visita solo un mal para la república e instaba a su expulsión. Los dioses debían decidir; y muy necios dioses habrían sido si hubiesen votado a favor de admitir a
Y ahora, ¡he aquí la fatales locura de Moctezuma! En lugar de una acción vigorosa hacia el fin determinado, adoptó un término medio.
Rechazaría la entrevista, pero sin alejar groseramente a los extranjeros de allí, no sea que, por ventura, fuesen dioses y se opusieran a él con éxito. Les enviaría generosos regalos y les suplicaría que se marcharan, exponiendo así al mismo tiempo su debilidad y su riqueza.15
Un diplomático de la primera nobleza fue enviado en consecuencia a la orilla del mar. Con él fue Teuhtlile, que regresaba tras apenas una semana de ausencia.16
Numerosos nativos estaban presentes, entre ellos más de un centenar de esclavos. Inclinándose profundamente ante Cortés, quien en esta ocasión había adoptado mayor pompa de la habitual, el enviado tocó la tierra con la mano, llevándosela a los labios, y luego agitó el incensario de copal.17
Junto con Teuhtlile se sentó entonces al lado de Cortés; y se comentó lo mucho que se parecía el comandante español al enviado azteca, el cual, tal vez, había sido elegido por este motivo, con la ayuda de los retratos hechos por los pintores nativos, y como muestra de honor hacia el capitán blanco. Los soldados, no sin razón, lo llamaron el Cortés mexicano.18