Al colocar a Cacama en el trono, el emperador había aprovechado la oportunidad para introducir en las oficinas del gobierno acolhua a varios de sus propios allegados, a quienes se les pagaba para mantener la influencia azteca en el consejo11 y vigilar las operaciones.
A estos hombres les envió una orden, acompañada de generosos regalos, para que apresaran al rey y lo llevaran a México.12
En consecuencia, persuadieron a su víctima de celebrar un consejo en Tepetzinco para ultimar los preparativos de la campaña. Este palacio estaba situado en el lago, cerca de Tezcuco, y se accedía a él por canales. Allí Cacama fue apresado, arrojado a una barca preparada para la ocasión y llevado a la capital azteca.13
Avergonzado, tal vez, de su participación en el asunto, y reacio a afrontar las burlas del cautivo, Moctezuma se negó a verlo, y aquel fue entregado a Cortés, quien, sin importarle su realeza, le colocó grilletes como el medio más seguro para evitar su fuga.14 Esta captura dispersó a los conspiradores y a sus planes a los cuatro vientos, y la desmoralización se completó