Algo de la ciudad—Los españoles parten de Iztapalapan—Llegan a la Gran Calzada—Son recibidos por muchos nobles—Y al poco tiempo por Moctezuma—Entrada en México—Son alojados en el palacio de Axayácatl—Intercambio de visitas.
Desde Iztapalapan se veía claramente la ciudad imperial del gran altiplano, que emergía con blancura diáfana del lago. Casi celestial era su belleza ante los ojos de los despojadores; un sueño lo llamaban algunos, o, de ser tangible, solo Venecia se le parecía, con sus imponentes edificios brillando en medio de las aguas centelleantes. Muchos otros lugares