Colón. Protestó y advirtió a los interesados que hicieran lo mismo. El resultado fue la retirada de la merced, para gran desilusión del almirante, por cuya cuenta ya habían llegado varios buques a San Lúcar, cargados de colonos flamencos.19
Cortés era plenamente consciente de que Velázquez, provisto de una capitulación, no tardaría en hacer valer sus derechos con todo el poder a su alcance en las islas, y con toda su influencia en la corte; esto impulsó al capitán general a no perder tiempo en presentar sus propias pretensiones y en procurar obtener la aprobación real de sus actos.
Por tanto, en esta coyuntura determinó conseguir autoridad para suplantar eficazmente al gobernador cubierto en el ámbito en el que ya lo había desafiado abiertamente, y despachar
mensajeros para el rey. Los hombres de Cortés no necesitaron que se les incitara para ver cuán necesario era para sus intereses conseguir su confirmación como general con exclusión de Velázquez, y apoyar a Cortés escribiendo informes que corroboraran sus propias declaraciones.
Sin embargo, ante la afluencia de relatos exagerados sobre nuevos descubrimientos, de poco habrían servido las descripciones de conquistas y recursos, por muy entusiastas que fueran, y las recomendaciones, por muy cálidas que resultaran, a menos que se hicieran reales mediante especímenes de los tesoros que constituían el principal atractivo tanto para el rey como para el súbdito.
Pues los dones conmueven a los dioses, dice Hesíodo. A la corona le correspondía una quinta parte de la riqueza obtenida hasta entonces, pero temiendo que esto apenas produjera el efecto deseado, Cortés propuso renunciar a la quinta parte que le tocaba a él mismo, y persuadió a sus amigos y, con la ayuda de estos, a todos los miembros de la expedición, para que cedieran su parte de las piezas más finas de oro y plata labradas, y de todos los artículos selectos, de modo que pudiera presentarse al rey un obsequio digno de ellos y del país.20