Él puede fijar su propia tarifa.
Es una máxima digna de todo crédito que un hombre puede tener la asignación que él mismo se otorga. Asume el lugar y la actitud que te corresponden, y todos los hombres transigirán.
El mundo ha de ser justo. Deja a cada hombre, con profunda indiferencia, que fije su propia tarifa. Héroe o imbécil, no interviene en el asunto.
Ciertamente aceptará tu propia medida de tu hacer y de tu ser, ya sea que andes a hurtadillas y niegues tu propio nombre, o que veas tu obra proyectada hacia la cóncava esfera de los cielos, una con la revolución de las estrellas.
La misma realidad impregna toda enseñanza. El hombre puede enseñar haciendo, y de ningún otro modo. Si puede comunicarse a sí mismo, puede enseñar, pero no con palabras. * Enseña quien da, y aprende quien recibe. No hay enseñanza hasta que el alumno es llevado al mismo estado o principio en el que tú estás; se produce una transfusión; él es tú y tú eres él; entonces hay enseñanza, y por ninguna mala fortuna o mala compañía podrá jamás perder por completo el beneficio. Pero vuestras proposiciones entran por un oído y salen por el otro. Vemos anunciado que el señor Grand pronunciará un discurso el Cuatro de Julio, y el señor Hand ante la Asociación de Mecánicos, y no