rodea. Aquel que sabe que el poder es innato, que es débil porque ha buscado el bien fuera de sí y en otra parte, y al percibir esto, se arroja sin vacilar sobre su pensamiento, al instante se endereza, adopta una postura erguida, domina sus miembros, obra milagros; exactamente igual que un hombre que se tiene en pie sobre sus pies es más fuerte que un hombre que se tiene en pie sobre su cabeza.
Así pues, usa todo lo que se llama Fortuna. La mayoría de los hombres se juegan la vida con ella, y lo ganan todo, y lo pierden todo, a medida que su rueda gira.
Mas tú rechaza como ilícitas estas ganancias y trata con la Causa y el Efecto, los cancilleres de Dios. Trabaja y adquiere en la Voluntad, y habrás encadenado la rueda del Azar, y en lo sucesivo te sentarás a salvo del miedo a sus giros.
Una victoria política, un aumento en las rentas, la recuperación de tu enfermo o el regreso de tu amigo ausente, u otro acontecimiento favorable eleva tu ánimo, y crees que se están preparando días buenos para ti. No lo creas.
- Nada puede traerte paz sino tú mismo.
- Nada puede traerte paz sino el triunfo de los principios.