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Confianza en uno mismo

les debe una fe perfecta. Puede errar en la expresión de estas, pero sabe que las cosas son así, como el día y la noche, incuestionables. Mis acciones deliberadas y mis adquisiciones no son sino vagabundeo;⁠—el más ocioso devaneo, la más débil emoción nativa, mandan sobre mi curiosidad y mi respeto.

Los insensatos contradicen con la misma facilidad la afirmación de las percepciones que la de las opiniones, o más bien con mucha mayor facilidad; pues no distinguen entre percepción y noción. Imaginan que elijo ver esto o aquello. Pero la percepción no es caprichosa, sino fatal. Si veo un rasgo, mis hijos lo verán después de mí y, con el tiempo, toda la humanidad, aunque pueda darse la casualidad de que nadie lo haya visto antes que yo. Porque mi percepción de él es un hecho tan cierto como el sol.

Las relaciones del alma con el espíritu divino son tan puras que resulta profano pretender interponer ayudas. Debe ser que cuando Dios habla comunique, no una cosa, sino todas; que llene el mundo con su voz; que disemine luz, naturaleza, tiempo, almas, desde el centro del pensamiento presente; y feche de nuevo y vuelva a crear el todo. Siempre que una mente es simple y recibe una sabiduría divina, las cosas viejas pasan —medios, maestros, textos, templos caen—; vive ahora, y absorbe el pasado y el futuro en la hora presente. Todas las cosas se vuelven sagradas por su relación con ella—una tanto como otra. Todas las cosas se disuelven hasta su centro por su causa, y en el milagro universal los milagros mezquinos y particulares desaparecen. Si, por tanto, un hombre pretende conocer y hablar de Dios y os remite a la fraseología de alguna vieja nación marchita en otro país, en otro mundo, no le creáis. ¿Es mejor la bellota que el roble que es su plenitud y culminación? ¿Es mejor el padre que el hijo en quien ha vertido su ser madurado? ¿De dónde viene entonces esta veneración del pasado? Los siglos son conspiradores contra la cordura y la autoridad del alma. El tiempo y el espacio no son más que colores fisiológicos que el ojo produce, pero el alma es luz: donde ella

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