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Amistad

La timidez y la apatía son una dura corteza en la que una delicada organización se protege de una maduración prematura. Se perdería si se conociera a sí misma antes de que ninguna de las mejores almas estuviera aún lo suficientemente madura como para conocerla y reconocerla. Respetad la naturlangsamkeit que endurece el rubí en un millón de años y obra en una duración en la que los Alpes y los Andes van y vienen como arcoíris. El buen espíritu de nuestra vida no tiene ningún cielo que sea el precio de la precipitación. El amor, que es la esencia de Dios, no es para la ligereza, sino para el valor total del hombre. No tengamos este capricho infantil en nuestras consideraciones, sino el más austero valor; acerquémonos a nuestro amigo con una audaz confianza en la verdad de su corazón, en la amplitud, imposible de derrocar, de sus cimientos.

Los atractivos de este tema no se pueden resistir, y dejo por el momento toda consideración de beneficio social subordinado, para hablar de esa relación selecta y sagrada que es una especie de absoluto, y que incluso deja al lenguaje del amor sospechoso y común, tanto es esto más puro, y nada hay tan divino.

No deseo tratar las amistades con delicadeza, sino con la más áspera valentía.

Cuando son reales, no son hilos de vidrio o labores de escarcha, sino la cosa más sólida que conocemos.

Pues ahora, después de tantas edades de experiencia, ¿qué sabemos de la naturaleza o de nosotros mismos? Ni un solo paso ha dado el hombre hacia la solución del problema de su destino. En una sola condena de insensatez se halla todo el universo de los hombres.

Pero la dulce sinceridad de alegría y paz que extraigo de esta alianza con el alma de mi hermano es la nuez misma de la cual toda la naturaleza y todo el pensamiento no son más que la vaina y la cáscara.

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