En lugar del gong para cenar, oigamos el silbido del pífano espartano. No volvamos a inclinarnos ni a pedir disculpas nunca más. Un gran hombre va a comer a mi casa. No deseo complacerle; deseo que él desee complacer a mí. Me plantaré aquí por la humanidad, y aunque quisiera hacerla amable, quisiera hacerla verdadera.
Afrontemos y reprendamos la suave mediocridad y la sórdida complacencia de los tiempos, y arrojemos a la cara de la costumbre, el comercio y el cargo el hecho que es el resultado final de toda historia: que hay un gran Pensador y Actor responsable trabajando dondequiera que un hombre trabaja; que un hombre verdadero no pertenece a ningún otro tiempo o lugar, sino que es el centro de las cosas. Donde él está, allí está la naturaleza. Él los mide a ustedes, a todos los hombres y a todos los acontecimientos.
Ordinarily, everybody in society reminds us of somewhat else, or of some other person. Character, reality, reminds you of nothing else; it takes place of the whole creation. The man must be so much that he must make all circumstances indifferent. Every true man is a cause, a country, and an age; requires infinite spaces and numbers and time fully to accomplish his design;—and posterity seem to follow his steps as a train of clients.
Nace un hombre, César, y durante siglos tenemos un Imperio Romano. Nace Cristo, y millones de mentes crecen y se adhieren a su genio de tal modo que se le confunde con la virtud y con lo posible del hombre. Una institución es la alargada sombra de un solo hombre; como, El monaquismo, del ermitaño Antonio; La Reforma, de Lutero; El cuáquerismo, de Fox; El metodismo, de Wesley; La abolición, de Clarkson.