Del mismo modo, vemos mejor la literatura desde en medio de la naturaleza agreste, o desde el bullicio de los asuntos, o desde una alta religión. El campo no puede verse bien desde dentro del campo. El astrónomo debe tener su diámetro de la órbita de la tierra como base para hallar la paralaje de cualquier estrella.
Por tanto, valoramos al poeta.
Todo el argumento y toda la sabiduría no están en la enciclopedia, ni en el tratado de metafísica, ni en el Body of Divinity, sino en el soneto o en la obra de teatro.
En mi labor diaria tiendo a repetir mis viejos pasos, y no creo en la fuerza curativa, en el poder del cambio y de la reforma.
Pero algún Petrarca o Ariosto, embriagado con el vino nuevo de su imaginación, me escribe una oda o un romance vivaz, lleno de audaces pensamientos y acciones. Me golpea y me despierta con sus tonos agudos, rompe toda mi cadena de hábitos, y abro los ojos a mis propias posibilidades.
Él le pone alas a los costados de todo el sólido trasto viejo del mundo, y soy capaz una vez más de elegir un camino recto en la teoría y en la práctica.
Tenemos la misma necesidad de dominar una perspectiva de la religión del mundo. Nunca podremos ver el cristianismo desde el catecismo;—desde los pastos, desde una barca en el estanque, desde en medio de los cantos de las aves del bosque tal vez podamos. Purificados por la luz y el viento elementales, sumergidos en el mar de formas hermosas que el campo nos ofrece, quizás alcancemos a arrojar una mirada certera hacia la biografía. El cristianismo es justamente querido por lo mejor de la humanidad; sin embargo, nunca hubo un joven filósofo cuya crianza hubiera recaído en