CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 414 de 492
Table of Contents

Naturaleza

su hermano de Broadway. Los hombres son cazadores por naturaleza y curiosos de la vida silvestre, y supongo que una gaceta que los leñadores y los indios proveyeran de datos ocuparía un lugar en los salones más suntuosos por encima de todas las «Guirnaldas» y «Coronas de Flora» de las librerías; sin embargo, por lo general —ya seamos demasiado torpes para un tema tan sutil, o por la causa que fuere—, tan pronto como los hombres empiezan a escribir sobre la naturaleza, caen en el eufemismo. La frivolidad es un tributo de todo punto inadecuado a Pan, a quien la mitología debería representar como el más continente de los dioses. No quisiera ser frívolo ante la admirable reserva y prudencia del tiempo, pero no puedo renunciar al derecho de volver a menudo a este viejo tema. La multitud de iglesias falsas acredita la verdadera religión. La literatura, la poesía y la ciencia son el homenaje del hombre a este secreto insondable, respecto al cual ningún hombre sensato puede fingir indiferencia o falta de curiosidad. La naturaleza es amada por lo mejor que hay en nosotros. Se la ama como a la ciudad de Dios, a pesar de que —o más bien porque— no hay ningún ciudadano. La puesta de sol no se parece a nada de lo que hay bajo ella: le faltan hombres. Y la belleza de la naturaleza siempre debe parecer irreal y burlona, hasta que el paisaje tenga figuras humanas que estén a su altura. Si hubiera hombres buenos, nunca existiría este arrobamiento ante la naturaleza. Si el rey está en el palacio, nadie mira las paredes. Es cuando se ha marchado, y la casa se llena de mozos de cuadra y mirones, cuando nos apartamos de la gente para hallar alivio en los hombres majestuosos que sugieren los cuadros y la arquitectura. Los críticos que se quejan de la enfermiza separación entre la belleza de la naturaleza y la obra por hacer, deben considerar que nuestra búsqueda de lo pintoresco es inseparable de nuestra protesta contra la falsa sociedad. El hombre ha caído; la naturaleza está erguida y sirve como un termómetro diferencial que detecta la presencia o ausencia del sentimiento divino en el hombre. Por culpa de nuestra insensibilidad y egoísmo estamos mirando hacia la naturaleza, pero cuando estemos convalecientes, la naturaleza mirará hacia

414