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Política

van las cosas, ordeno esto o aquello, él nunca me obedecerá. Esta es la historia de los gobiernos: un hombre hace algo que ha de atar a otro. Un hombre que no puede conocerme me impone tributos; mirándome desde lejos decreta que una parte de mi trabajo se destine a este o aquel fin caprichoso⁠—no como a mí, sino como a él se le antoja. He aquí la consecuencia. De todas las deudas, los hombres son los más reacios a pagar los impuestos. ¡Qué sátira es esta sobre el gobierno! En todas partes piensan que obtienen lo que vale su dinero, excepto en lo que a estos respecta.

De ahí que cuanto menos gobierno tengamos, mejor; cuantas menos leyes, y menos poder confiado. El antídoto contra este abuso del Gobierno formal es la influencia del carácter privado, el crecimiento del Individuo; la aparición del principal para suplantar al apoderado; la aparición del hombre sabio; del cual el gobierno existente es, hay que reconocerlo, sino una pobre imitación. Aquello que todas las cosas tienden a manifestar; que la libertad, el cultivo, el trato, las revoluciones, concurren a formar y liberar, es el carácter; ese es el fin de la Naturaleza, alcanzar esta coronación de su rey. Para educar al hombre sabio existe el Estado, y con la aparición del hombre sabio el Estado fenece. La aparición del carácter hace que el Estado sea innecesario. El hombre sabio es el Estado. No necesita ejército, fuerte ni armada —ama demasiado a los hombres—; ni soborno, banquete o palacio para atraer amigos hacia sí; ni terreno ventajoso, ni circunstancia favorable. No necesita biblioteca, pues no ha terminado de pensar; ni iglesia, pues es un profeta; ni libro de leyes, pues posee al legislador; ni dinero, pues él es el valor; ni camino, pues está en su casa allí donde se encuentra; ni experiencia, pues la vida del creador lo atraviesa y se asoma por sus ojos. No tiene amigos personales, pues quien posee el hechizo para atraer la súplica y la piedad de todos los hombres hacia sí no necesita cultivar ni educar a unos pocos para compartir con ellos una vida selecta y poética. Su relación con los hombres es angélica; su memoria es mirra para ellos; su presencia, incienso y flores.

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