del arte que se encuentra en todas las mentes superiores. El arte, en el artista, es proporción, o un respeto habitual por el conjunto mediante una mirada que ama la belleza en los detalles. Y la maravilla y el encanto de esto radican en la cordura dentro de la locura que denota. La proporción es casi imposible para los seres humanos. No hay nadie que no exagere. En la conversación, los hombres están agobiados por la personalidad y hablan demasiado. En la escultura, la pintura y la poesía modernas, la belleza es miscelánea; el artista trabaja aquí y allá y en todos los puntos, sumando y sumando, en vez de desplegar la unidad de su pensamiento. Debemos tener bellos detalles, o no habrá artista; pero deben ser medios y nunca otra cosa. El ojo no debe perder de vista el propósito ni por un instante. Los muchachos vivaces escriben para su oído y su ojo, y el lector ecuánime no halla en ello más que dulces repiqueteos. Cuando crecen, respetan el argumento.
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Nominalista y Realista
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