Por otro lado, la ley se cumple con igual seguridad para toda acción correcta. Ama, y serás amado. Todo amor es matemáticamente justo, ni más ni menos que los dos miembros de una ecuación algebraica. El hombre bueno posee el bien absoluto, el cual, como el fuego, convierte todo en su propia naturaleza, de modo que no se le puede hacer ningún daño; sino que, al igual que los ejércitos reales enviados contra Napoleón, los cuales al acercarse este abatían sus banderas y de enemigos se volvían amigos, los desastres de toda índole, como la enfermedad, la afrenta, la pobreza, resultan ser benefactores:—
“Winds blow and waters roll Strength to the brave, and power and deity, Yet in themselves are nothing.”
A los buenos los acoge hasta la debilidad y el defecto.
Como ningún hombre tuvo jamás un punto de orgullo que no le fuera perjudicial, así ningún hombre tuvo jamás un defecto que en algún lugar no le fuera de utilidad.
El ciervo de la fábula admiraba sus cuernos y culpaba a sus patas, pero cuando llegó el cazador, sus patas lo salvaron y después, atrapado en la espesura, sus cuernos lo destruyeron.
Todo hombre en su vida necesita dar las gracias a sus faltas.
Como ningún hombre comprende del todo una verdad hasta que ha luchado contra ella, así ningún hombre tiene un conocimiento cabal de los impedimentos o los talentos de los hombres hasta que ha sufrido de los primeros y ha visto el triunfo de los segundos sobre su propia carencia de los mismos.
¿Tiene un defecto de carácter que lo incapacita para vivir en sociedad? Por ello se ve impulsado a entretenerse a solas y adquirir hábitos de autosuficiencia; y así, como la ostra herida, remienda su concha con perla.