Odeo la prostitución del nombre de la amistad para significar alianzas modernas y mundanas. Prefiero con mucho la compañía de muchachos aradores y buhoneros de hojalata a la amistad sedosa y perfumada que celebra sus días de encuentro mediante una exhibición frívola, paseos en carricoche y cenas en las mejores tabernas.
El fin de la amistad es un trato de lo más estricto y cotidiano que puede entablarse; más estricto que cualquier otro de los que tenemos experiencia. Es para la ayuda y el consuelo en todas las relaciones y trances de la vida y de la muerte. Es apto para los días serenos y los regalos graciosos y los paseos por el campo, pero también para los caminos ásperos y las comidas austeras, el naufragio, la pobreza y la persecución. Hace compañía a las salidas del ingenio y a los éxtasis de la religión. Hemos de dignificar mutuamente las necesidades y los deberes cotidianos de la