CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 41 de 492
Table of Contents

Confianza en uno mismo

proporcionada y de buenos resultados, siempre que sea fielmente comunicada, pero Dios no quiere que su obra sea manifestada por cobardes. Un hombre se siente aliviado y alegre cuando ha puesto su corazón en su trabajo y ha hecho lo mejor que pudo; pero lo que haya dicho o hecho de otro modo no le dará paz. Es una liberación que no libera. En el intento su genio lo abandona; ninguna musa lo favorece; ninguna invención, ninguna esperanza.

Confía en ti mismo: todo corazón vibra con esa cuerda de hierro.

Acepta el lugar que la divina providencia te ha asignado, la sociedad de tus contemporáneos, la conexión de los acontecimientos.

Los grandes hombres siempre lo han hecho, y se han confiado como niños al genio de su época, revelando su percepción de que lo absolutamente digno de confianza residía en su corazón, obraba a través de sus manos y predominaba en todo su ser.

Y ahora somos hombres, y debemos aceptar con la más alta disposición el mismo destino trascendente; y no menores de edad ni inválidos en un rincón protegido, ni cobardes que huyen ante una revolución, sino guías, redentores y bienhechores, obedeciendo al esfuerzo del Omnipotente y avanzando sobre el Caos y la Oscuridad.

¡Qué bellos oráculos nos brinda la naturaleza sobre este texto en el rostro y el comportamiento de los niños, los bebés y aun de las bestias! Esa mente dividida y rebelde, esa desconfianza hacia un sentimiento porque nuestra aritmética ha calculado la fuerza y los medios opuestos a nuestro propósito, ellos no los tienen. Estando su mente entera, su mirada aún no ha sido vencida, y cuando los miramos a la cara nos desconciertan. La infancia no se adapta a nadie; todos se adaptan a ella; de modo que un solo bebé comúnmente convierte en cuatro o cinco a los adultos que le

41