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Compensación

su temperamento y no de su invención demasiado activa; aquello que en el estudio de un solo artista acaso no encuentres fácilmente, pero que al estudiar a muchos extraerías como el espíritu de todos ellos. No es Fidias, sino la obra del hombre en ese mundo helénico temprano lo que yo querría conocer. El nombre y las circunstancias de Fidias, por muy convenientes que sean para la historia, estorban cuando llegamos a la crítica más alta. Hemos de ver lo que el hombre tendía a hacer en un período determinado, y que se vio impedido —o, si se quiere, modificado— de hacer por las voliciones interferentes de Fidias, de Dante, de Shakespeare, el órgano mediante el cual el hombre en ese momento

Aún más sorprendente es la expresión de este hecho en los proverbios de todas las naciones, que son siempre la literatura de la razón, o las declaraciones de una verdad absoluta sin reservas. Los proverbios, al igual que los libros sagrados de cada nación, son el santuario de las intuiciones. Lo

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