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El poeta

a la metamorfosis de las cosas en formas orgánicas superiores es su mudanza en melodías. Sobre cada cosa se halla su daimon o alma y, así como la forma de la cosa se refleja en el ojo, el alma de la cosa se refleja en una melodía. El mar, la cresta de la montaña, el Niágara y cada arriate de flores preexisten, o superxisten, en precantos que flotan como aromas en el aire, y cuando pasa alguien con un oído suficientemente fino, los escucha por casualidad y se esfuerza por transcribir las notas sin diluirlas ni depravarlas. Y en esto radica la legitimación de la crítica, en la fe de la mente de que los poemas son una versión corrupta de algún texto de la naturaleza con el cual deberían hacerse coincidir. Una rima en uno de nuestros sonetos no debería ser menos grata que los nodos iterados de una concha marina, o la diferencia semejante de un grupo de flores. El emparejamiento de las aves es un idilio, no tedioso como lo son nuestros idilios; una tempestad es una oda áspera, sin falsedad ni grandilocuencia; un verano, con su cosecha sembrada, cosechada y guardada, es un canto épico, que subordina cuántas partes admirablemente ejecutadas. ¿Por qué la simetría y la verdad que modulan a estos no habrían de deslizarse en nuestros espíritus, y nosotros participar en la invención de la naturaleza?

Esta intuición, que se expresa mediante lo que se llama Imaginación, es una clase altísima de visión, que no proviene del estudio, sino de que el intelecto esté allí donde y como lo que ve; de compartir el camino o circuito de las cosas a través de las formas, volviéndolas así translúcidas para los demás. El camino de las cosas es silencioso. ¿Consentirán que un orador vaya con ellas? A un espía no lo consentirán; a un amante, a un poeta, que es la trascendencia de su propia naturaleza, a él sí lo consentirán. La condición para nombrar verdaderamente, por parte del poeta, es su entrega al aura divina que resuira a través de las formas, y acompañarla.

Es un secreto que todo hombre intelectual aprende rápidamente: que, más allá de la energía de su intelecto poseído y consciente, es capaz de una

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