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Modales

India hay una línea más firme o infranqueable. Aquí hay asociaciones cuyos lazos pasan por encima, por debajo y a través de ella, una reunión de comerciantes, un cuerpo militar, una clase universitaria, un club de bomberos, una asociación profesional, una convención política, una religiosa; —las personas parecen acercarse inseparablemente; sin embargo, una vez disuelta esa asamblea, sus miembros no volverán a reunirse en todo el año. Cada uno regresa a su grado en la escala de la buena sociedad, la porcelana sigue siendo porcelana y la tierra, tierra. Los objetos de la moda pueden ser frívolos, o la moda puede carecer de objeto, pero la naturaleza de esta unión y selección no puede ser ni frívola ni accidental. El rango de cada hombre en esa graduación perfecta depende de cierta simetría en su estructura o de cierta concordancia de su estructura con la simetría de la sociedad. Sus puertas se abren instantáneamente a una pretensión natural de su propia especie. Un caballero natural encuentra su camino y mantendrá fuera al patricio más antiguo que haya perdido su rango intrínseco. La moda se entiende a sí misma; la buena educación y la superioridad personal de cualquier país fraternizan fácilmente con las de cualquier otro. Los jefes de las tribus salvajes se han distinguido en Londres y París por la pureza de su tournure.

Para decir todo el bien que podamos de la moda, descansa sobre la realidad y no odia nada tanto como a los impostores; excluir y mistificar a los impostores y enviarlos al «Coventry» eterno es su delicia. Despreciamos a su vez cualquier otro don de los hombres mundanos; pero el hábito, aun en las cosas pequeñas y mínimas, de no apelar a nada que no sea nuestro propio sentido del decoro, constituye el fundamento de toda caballerosidad. No hay casi ninguna clase de confianza en uno mismo, siempre que sea sensata y proporcionada, que la moda no adopte ocasionalmente y le dé la libertad de sus salones. Un alma santificada siempre es elegante y, si lo desea, pasa incuestionada al círculo más custodiado. Pero lo mismo hará Jock el carretero, en alguna crisis que lo conduzca hasta allí, y hallará favor, siempre que su cabeza no esté

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