CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 186 de 492
Table of Contents

Prudencia

El mundo está lleno de los proverbios, acciones y guiños de una prudencia baja, que es una devoción a la materia, como si no poseyéramos otras facultades que el paladar, la nariz, el tacto, el ojo y el oído; una prudencia que adora la regla de tres, que nunca se suscribe, que nunca da, que rara vez presta y que solo hace una pregunta a cualquier proyecto: ¿Dará pan? Esto es una enfermedad semejante a un engrosamiento de la piel hasta que los órganos vitales quedan destruidos. Pero la cultura, al revelar el alto origen del mundo aparente y buscar la perfección del hombre como fin, degrada todo lo demás, como la salud y la vida corporal, a la categoría de medios. Ve que la prudencia no es una facultad separada, sino un nombre para la sabiduría y la virtud conversando con el cuerpo y sus necesidades. Los hombres cultos siempre sienten y hablan de tal modo, como si una gran fortuna, el logro de una medida civil o social, una gran influencia personal, un trato agraciado e imponente, tuvieran su valor como pruebas de la energía del espíritu. Si un hombre pierde el equilibrio y se sumerge en cualquier oficio o placer por sí mismos, podrá ser una buena rueda o un buen perno, pero no es un hombre culto.

La prudencia espuria, que hace de los sentidos el fin último, es el dios de los necios y los cobardes, y es el tema de toda comedia. Es la broma de la naturaleza y, por tanto, la de la literatura.

La verdadera prudencia limita este sensualismo al admitir el conocimiento de un mundo interno y real. Una vez hecho este reconocimiento, el orden del mundo y la distribución de los asuntos y de los tiempos, estudiados con la coperccepción de su lugar subordinado, recompensarán cualquier grado de atención.

Pues nuestra existencia, así unida en apariencia por la naturaleza al sol y a la luna que retorna y a los periodos que ellas marcan —tan susceptible al clima y al país, tan sensible al bien y al mal social, tan amante del esplendor y tan sensible al hambre, al frío y a las deudas—, lee todas sus lecciones primarias en estos libros.

186