Intentaré en este y en el siguiente capítulo consignar algunos hechos que señalan el camino de la ley de Compensación; feliz más allá de mis expectativas si logro trazar verdaderamente el más pequeño arco de este círculo.
La polaridad, o acción y reacción, la hallamos en cada parte de la naturaleza; en la oscuridad y la luz; en el calor y el frío; en el flujo y el reflujo de las aguas; en lo masculino y lo femenino; en la inspiración y la espiración de las plantas y los animales; en la ecuación de cantidad y calidad en los fluidos del cuerpo animal; en la sístole y la diástole del corazón; en las ondulaciones de los fluidos y del sonido; en la gravedad centrífuga y centrípeta; en la electricidad, el galvanismo y la afinidad química.
Indúzcase magnetismo en un extremo de una aguja, y el magnetismo opuesto se manifestará en el otro extremo. Si el sur atrae, el norte repulsa. Para vaciar aquí, hay que condensar allá.
Un dualismo inevitable bisecciona la naturaleza, de modo que cada cosa es una mitad, y sugiere otra para hacerla un todo; como,
- espíritu, materia;
- hombre, mujer;
- impar, par;
- subjetivo, objetivo;
- dentro, fuera;
- arriba, abajo;
- movimiento, reposo;
- sí, no.
Mientras el mundo es así de dual, también lo es cada una de sus partes. Todo el sistema de las cosas se ve representado en cada partícula. > Hay algo que se asemeja al flujo y reflujo del mar, al día y a la noche, al hombre y a la mujer, en una sola acícula