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nydus/Great ExpectationsPublic
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IX

—¡Vaya, mira qué carta escribiste anoche! ¡Escrita hasta con imprenta! ¡He visto cartas —¡ah!, ¡y de gente fina!— que, te lo juro, no estaban escritas con imprenta! —dijo Joe.

—No he aprendido casi nada, Joe. Piensas mucho en mí. Eso es todo.

—Bueno, Pip —dijo Joe—, sea de ese modo o no sea de ese modo, ¡uno tiene que ser un escolar común antes de poder ser uno poco común, según espero! El rey sobre su trono, con la corona sobre la jeta, no puede sentarse y escribir sus leyes del Parlamento en imprenta sin haber empezado, cuando era un Príncipe sin ascender, por el abecedario. —¡Ah! —añadió Joe, con una sacudida de cabeza llena de significado—, ¡y empezado por la A también, y abierto camino hasta la Z! Y sé lo que eso es hacer, aunque no pueda decir que lo haya hecho exactamente.

Había cierta esperanza en esta sabiduría, y eso me animó bastante.

—Ya si las comunes, en cuanto a oficios y ganancias —prosiguió Joe, pensativo—, no harían mejor en seguir juntándose con comunes, en vez de irse a jugar con des-comunes... lo cual me recuerda la esperanza de que hubiera una bandera, ¿tal vez?

«No, Joe».

(Siento que no hubiera bandera, Pip). > Si eso pudo ser o no pudo ser, es cosa que no se puede examinar ahora, sin poner a tu hermana hecha una furia; y eso es algo que ni hay que pensar en hacerlo de adrede. Mírate esto, Pip, que te lo dice un verdadero amigo. Lo cual esto te dice el verdadero amigo. * Si no puedes llegar a ser extraordinario yéndote por lo derecho, jamás lo lograrás yéndote por

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