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nydus/Great ExpectationsPublic
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XXX

Me detuve un momento a considerar si de verdad existía esa mezcla en mi carácter.

En general, no reconocí en absoluto el análisis, pero pensé que no valía la pena discutirlo.

—Cuando pregunto cómo debo llamarme hoy, Herbert —continué—, sugiero lo que tengo en mente. Dices que tengo suerte. Sé que no he hecho nada para ascender en la vida, y que solo la Fortuna me ha elevado; eso es tener mucha suerte. Y, sin embargo, cuando pienso en Estella⁠—

(«Y cuándo no lo haces, ¿sabes?», apostilló Herbert, con los ojos fijos en el fuego; lo cual me pareció bondadoso y comprensivo por su parte).

"—Entonces, mi querido Herbert, no te puedo decir cuán dependiente e inseguro me siento, y cuán expuesto a cientos de azahares. Evitando terreno prohibido, como hiciste hace un momento, aún puedo decir que de la constancia de una persona (sin nombrar a nadie) dependen todas mis expectativas. Y en el mejor de los casos, ¡qué indefinido e insatisfactorio, solo saber de manera tan vaga cuáles son! Al decir esto, liberé mi mente de lo que siempre había estado allí, más o menos, aunque sin duda desde ayer con mayor intensidad".

—Ahora bien, Handel —respondió Herbert, a su modo alegre y esperanzado—, me parece que, en el desamparo de la pasión amorosa, le estamos mirando los dientes a nuestro caballo regalado con una lupa. Asimismo, me parece que, al concentrar nuestra atención en dicho examen, pasamos por alto por completo una de las mejores virtudes del animal. ¿No me dijiste que tu tutor, el señor Jaggers, te dijo al principio que no solo estabas dotado de expectativas? Y aunque no te lo hubiera dicho —aunque eso es un si muy grande, lo concedo—, ¿puedes creer que, de

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