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nydus/Great ExpectationsPublic
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XIX

duros corazones. Yo estaba mejor después de haber llorado que antes; más apesadumbrado, más consciente de mi propia ingratitud, más clemente. Si hubiera llorado antes, habría tenido a Joe conmigo entonces.

Tan abatido estaba por aquellas lágrimas, y por el hecho de que volvieran a brotar durante nuestro tranquilo paseo, que, cuando ya iba en el carruaje y este hubo dejado atrás el pueblo, me puse a meditar con el corazón dolorido si no debería bajarme cuando cambiáramos de caballos y regresar caminando, para pasar otra tarde en casa y tener una despedida mejor. Cambiamos de caballos y yo aún no me había decidido, y seguía pensando, como consuelo mío, que sería perfectamente factible bajarme y volver a pie, cuando volvimos a cambiar. Y mientras andaba ocupado en estas reflexiones, me parecía ver un parecido exacto con Joe en cualquier hombre que venía por el camino hacia nosotros, y mi corazón latía con fuerza.⁠—¡Como si él pudiera estar allí de ningún modo!

Cambiamos otra vez, y una vez más, y ya era demasiado tarde y quedaba muy lejos para dar marcha atrás, y seguí adelante. Y las nieblas ya se habían disipado solemnemente por completo, y el mundo se extendía ante mí.

Este es el final de la primera etapa de las expectativas de Pip.

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